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La cábula

Jugueteos

 

Iván Ballesteros Rojo 


 

El sabor helado del revolver en su boca era parecido al de los penes enormes característicos en las  esculturas de bronce que había estado produciendo los últimos años. En vez de terror, Quim experimentaba sesiones eróticas con efebos inmutables. Efebos salvajes de sexo oscuro y oxidado  que justo ahora se venían violentamente atravesándole la cara. El sonido que se extendía taladrándolo infinitamente y la sensación entumida de un rostro inútil, hacían sentir a Quim, digamos, atolondrado. Un olor a pólvora y sangre revueltas. Sujetándose el cachete izquierdo Quim  caminó hacía el espejo de la sala. Allí se quedó un rato. Finalmente llamó a una ambulancia.

 

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4 comentarios

Teresa Marga -

Por lepero le explotaron los efebos...jeje. Quim pompo pistola.

Lenon -

Quim pompó pistolita, quim pompó?

Iván Ballesteros -

mmm. Algo dudoso como ese pequeño mundo que utilizas por metàfora. Sin embargo me gusta el comentario. Chilo. Me gusta sentir que la palabra es una araña que asecha.

Kakos Milán -

mmm. algo dudoso. como una telaraña que no alcanzan a ver los mil ojos de la mosca.Algo dudoso como la araña paciente que asecha. me entendés?
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