Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2006.
Con M de mezcal, de música y de Mérida
Eusebio Ruvalcaba
1) No puedo escribir más sobre borrachos, adúlteros, misóginos, hombres hechos polvo, que para el caso es lo mismo. Porque se traslapan, se enciman, se confunden entre sí. Y pareciera que el único leit motiv es un bebé incapaz de franquear el umbral. Prefiero escribir sobre la nada: ese corazón que ha dejado de latir, esa alma que se quedó enredada en la jaula del perro.2) Gracias al esfuerzo de Eugenia Montalván, presento Un año con Mozart. 52 tips para escuchar a Mozart en Mérida. Extraigo los siguientes fragmentos de una crítica musical firmada por Eduardo Puerto Molina y publicada el 17 de enero de 1962 en el Diario del Sureste de la Ciudad Blanca: “Al decir que este hombre [Higinio Ruvalca... (... continúa)
Soplos de poesía trocaron humores rancios por instantes de frescura en el Metro
En el transcurso de la mañana de ayer lunes hubo un cambio repentino en el ambiente, viciado y fragoroso, que se vive a diario en la estación Hidalgo del Sistema de Transporte Colectivo (STC).
Justo en la intersección de las líneas 2 y 3 del Metro, ese espacio subterráneo vio trocados sus humores rancios por soplos de poesía en los oídos de los transeúntes, que preguntaban azorados:
¿Quiénes son? ¿De qué se trata?
Y al desconcierto siguieron las sonrisas y el agradecimiento hacia los simpáticos personajes vestidos todos en negro, armados con paraguas, abanico y un largo tubo con el que conectaban sus labios con los oídos de los desaprevenidos metronautas, para decirles así, al oído,
... (... continúa)Fabio Morábito le falta el respeto a sus personajes
Al escritor de origen italiano, quien llegó a México a los 15 años, le preocupa mucho evitar el uso excesivo de metáforas y asegura que en este libro "cada frase ha luchado
... (... continúa)Cascadas
“Este camino no nos lleva a parte alguna / sólo, a veces / nos obsequia la palabra / de otros caminantes.”
Sobre la banda camino y camino sin ver cuando algo impredecible hace que me detenga, un letrero construido armoniosamente, diría que escrito casi con amor, dice: “Se venden cascadas”, eso basta para enloquecerme planeando dónde la pongo, de qué tamaño la pido, cómo la alimento, paso luego a considerar si se habrán vendido muchas, pienso en los patios traseros de las casas de mis amigos, con envidia pienso en los desconocidos llenos de caídas que corren , líquidas monta&ntil
Tomando el sol
Alejandro Cabral
Juan.- Buenos días.José.- (con lentes oscuros) Buenas noches.
Juan.- (poniéndose sus lentes oscuros) Ah, sí, buenas noches.
José (quitándose los lentes) Buenos días.
Juan.- Disculpe usted, ¿a qué hora pasa el próximo?
José.- A la misma, creo.
Juan.- Lo supuse, siempre se atrasan.
José.- Figúrese que yo tengo desde ano... (... continúa)
Jugueteos
Iván Ballesteros Rojo
El sabor helado del revolver en su boca era parecido al de los penes enormes característicos en las esculturas de bronce que había estado produciendo los últimos años. En vez de terror, Quim experimentaba sesiones eróticas con efebos inmutables. Efebos salvajes de sexo oscuro y oxidado que justo ahora se venían violentamente atravesándole la cara. El sonido que se extendía taladrándolo infinitamente y la sensación entumida de un rostro inútil, hacían sentir a Quim, digamos, atolondrado. Un olor a pólvora y sangre revueltas. Sujetándose el cachete izquierdo Qu
... (... continúa)Jueves Santo con Javier Salvago
Eusebio Ruvalcaba
Jueves 13 de abril. Consumo mi acostumbrada visita a Las siete casas: La India, Las Dos Naciones, La Mascota, El Gallo de Oro, La Faena, para terminar con la Buenos Aires y la Villa Madrid. Llevo conmigo un poeta que resiste la jornada: Javier Salvago. Nada le es desconocido a este hombre del desconsuelo, la derrota y el desasosiego. Un maestro de quien se aprende siempre. ¿Por qué resultarán tan aburridos los poetas que permanecen impávidos ante la zozobra de estar vivos?, me pregunto cuando leo: “Que la vida dolía/ yo lo aprendí muy pronto./ Quizás por eso anduve tantos años/ huyendo de la vida, como loco;// ciego, para no ver lo que sabía/ que iba a ver nada más abrir los ojos;/ borracho, para no mirar de frente/ su impenetrable rostro./
... (... continúa)Un editor en prisión
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Piel sin límites
Carlos Sánchez
Soy un niño con los ojos abotagados. Un minuto, dos, quince, treintaitres, cuarentaiocho. Incrédulo entra la violencia a mi cuerpo. La butaca es mi refugio. No sé explicar qué significa catarsis, pero la intuyo, la huelo, la sufro.
Si alguien me hubiera dicho que a la persona que entrevisté por la mañana la vería convertida en la historia de mi familia, no lo hubiera creído. Si alguien me hubiera dicho que la impotencia acecharía como un perro rabioso a mi instinto, juro por lo más sagrado que es la palabra, que no me asomo al teatro.
Ahora despotrico: por qué no subí a partirle la madre a ese rufián que le escupía la cara a la dama. ¿Era mi padrastro, el amante de mi abuela, el novio de mi hermana?
Aire de Caín
Alfonso López Corral
(Fragmento)
I
Nada nuevo para contar.
Allí está el árbol
su fruto prendido arriba
disperso
oculto en sombríos colores
que delinean su tallo.
Su temporal, en el vientre,
delinea anillos rasos.
No se va el árbol;
su fruto a veces.
Sobre las hojas pulso de leche
rocíos tactos que omiten
febriles venas que huyen.
Es una, las manos,
siente el fruto
segundos antes de caer.
II
